jueves, 8 de diciembre de 2011

Hasta El Fin De Nuestros Días



Yo soy el dueño de tus desdichas, soy el culpable de tus lágrimas, soy el amo de tus dolores, soy quien enturbia tus sueños y acorta tus días. Soy el maestro quien te enseñó a amar y no recibir, gritar

en silencio, llorar en la oscuridad.

Soy quien te quitó tu inocencia; para después abandonarte, en las

manos, de la suerte de la vida, mientras tu, en tu desdicha caminabas sin rumbo, sin timón, afrontando tormentas y sinsabores en el mar del destino.

Verte por la calle cabizbaja y cargada de años; con tus ojos que no ríen y

tu boca que sólo sabe pedir una limosna para pasar el día.

Tuve lástima por ti; me maldije a mi mismo y en una ochava, me puse a llorar como un niño.

Tu te alejaste sin verme y con tus pasos, lentos y vencidos, te perdiste entre

la gente y en ese momento, que quise seguirte, recordé el daño que te hice y

dejé que te alejes lentamente.

¿ Como puedo borrar mi actitud y pedirte perdón por el daño que te hice ?

Pregunta que no tiene respuesta; respuesta que no aliviará mi tormento

y en la soledad, junto a mi conciencia, procuré llorar para descargar mi pena y te buscaré para pedirte perdón y rogarte que seas mi amante; que

dejes que te cuide, te proteja.

¡ Y así será hasta el fin de nuestros días !

Mario Beer-Sheva


" He aprendido que es muy dificil determinar donde fijar el límite entre no

herir los sentimientos de los demás y defender lo que creo "

Anónimo.-

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