
Joven lector: Quiero contarte mi sentir de un amor,que no fue amor, y tu, al escucharla, le crearás una moraleja, que sirva como lección.
No estoy sólo, me acompaña el dolor, que es muy intenso, la pena, que está en mi corazón, las lágrimas, que riegan mi recuerdo.
¡ No, no estoy sólo !
Mis noches, llenas de dudas y sospechas, son arrulladas por la ira y el rencor.
En mi boca tengo el gusto, como la hiel, del sabor de la venganza que mantiene mi esperanza que da fuerza a mi vida y miedo a mi corazón, miedo al saber que tanta ira y rencor; crea la muerte, crea la perdición.
¡ No, no estoy sólo !
Su recuerdo me persigue y está fijado en mi mente, como una sombra permanente que me sirve como prisión y obnubila mi pensar. Nos enamoramos al instante y en el momento que se vieron nuestros ojos, nos
hundimos en el precipicio del amor desconocido; nuestras bocas se buscaron, nuestros cuerpos se hicieron uno y fue conocer el paraíso, el edén, la máxima felicidad, la copa llena de alegría y con la misma brindamos los dos.
¡ No, no estoy sólo !
Los recuerdos me acompañan y al volver del edén los problemas de la tierra hicieron raíces en nuestro tierno saber. Despertó el dolor de la pérdida de un gran amor y hoy te pregunto a ti, joven lector:
¿ Tienes alguna moraleja sobre esta historia de amor ?
¡ El fruto prohibido habita en el paraíso !
Mario Beer-Sheva
" Cuando te amé, te di todo. Pero tú me diste más. " José Narosky









